viernes 20 de mayo de 2011

Una historia real

En un pueblo de cuyo nombre no debo ahora acordarme un Alcalde elegido democráticamente según las reglas de nuestro sistema actual, ha hecho crecer su pueblo a base de Polígonos Industriales a mayor beneficio de su amigo íntimo, el promotor y constructor de turno, sin ni siquiera un Plan de Ordenación Urbana minímamente coherente.

Un técnico de ese ayuntamiento, al comprobar el desaforado desarrollismo incontrolado, propuso un modelo de desarrollo sostenible. Evidentemente los dos modelos chocaron ya que la sostenibilidad se oponía al caos. La primera se ceñía a la legalidad vigente y el caos se sustentaba en decisiones arbitrarias alejadas del cumplimiento de las leyes.

Acercándose las elecciones generales del 22 de Mayo, el partido de ese alcalde maniobró para que no pudiera volverse a presentar, sin duda temeroso de que los posibles delitos del alcalde en connivencia con sus constructores de cabecera fueran conocidos a base de tanta repetición.

El alcalde, antes de irse, el último día de su mandato, tenía que dejar su huella y decidió despedir al trabajador utilizando el dinero público como si fuera suyo y argumentando que el técnico se tenía que ir del ayuntamiento ya que los nuevos gobernantes, que tomarán posesión el 11 de Junio, podían hacer preguntas y enterarse de los chanchullos cometidos.

Ese trabajador despedido soy yo, José Luis Rubio Rojo, orgulloso del trabajo realizado y de “haberse batido el cobre” para trabajar en la diversificación económica sostenible de una comarca.

Un abrazo.

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